COMISIONES. Salud Laboral

01Dic09

A continuación transcribimos la segunda entrega de la entrevista que la Dra. Ana Sotelo, asesora jurídica de la Secretaría de Salud Laboral del PIT-CNT, le concedió a nuestros compañeros Neder Bagnasco y Juan Pablo Rey, delegados del SAG ante la secretaría mencionada. Cuando una Ley está vigente, cuando un Convenio Internacional de Trabajo fue ratificado por una Ley y reglamentado debidamente, nadie se puede negar a cumplirlo. ¿Esto es correcto? La aplicación en general de los derechos inespecíficos del trabajador, que son todos aquellos derechos que no están previstos en las normas expresamente, como si lo están la negociación colectiva…

la huelga, licencia, aguinaldo, salario vacacional, etc.; es decir, los derechos del ciudadano o derecho de ciudadanía en la empresa –como le llaman algunos– como ser el derecho a la intimidad, el derecho a la dignidad y todos aquellos derechos de la personalidad, pertenecen al ciudadano y no quedan en la puerta colgados en el perchero cuando uno ingresa a trabajar, sino que entran con el trabajador porque es una persona además de ser un trabajador. Al momento de la defensa de estos derechos, el mecanismo colectivo es el idóneo para resolver cualquier tipo de violación, aún cuando los conflictos aparezcan como individuales. Es decir, hay muchas formas de que los conflictos se hagan colectivos, no necesariamente porque afecten a todo un colectivo. Además, hay veces en que al principio un problema afecta aparentemente a un sólo trabajador –y eso pasa mucho con el proceso de acoso moral, porque atacan a un solo trabajador, pero con el tiempo van atacando a varios trabajadores hasta llegar a violar la libertad sindical– por lo que lo ideal es que el sindicato asuma los conflictos de acoso para sí como si fueran conflictos colectivos aun así cuando afecten a una sola persona.

¿Podrías extenderte en relación al acoso laboral? ¿Con qué cosas de la actividad laboral podríamos relacionarlo?

Las políticas de gestión empresarial producen en muchos casos el acoso al exacerbar la competitividad extrema y la elevación de la productividad a cualquier precio. Primero se involucra al individuo a la empresa proponiéndole que “se ponga la camiseta” y a partir de ahí se le da más y más trabajo. En algunos casos incluso con seguimientos psicológicos luego de la selección de personal, para ver si la persona resiste la carga laboral que se le impone. Bajo tanta presión surgen muchas enfermedades de índole psicosocial. El acoso no es una enfermedad y no la puede diagnosticar un médico. El acoso moral en el trabajo es una figura jurídica que puede definirse como la violación de los derechos fundamentales de la persona, entre ellos el de la dignidad, el derecho a la intimidad, etc. Dependiendo del hecho concreto varían las soluciones porque al tratarse de una violación de derechos compleja, hay muchos mecanismos jurídicos a los que se puede acudir, dependiendo de las circunstancias. O sea que si alguien les dijera tienen que hacer esto y esto otro, les estaría mintiendo. No se puede decir que hay una única acción; hay muchísimas acciones a tomar, dependiendo del caso concreto. Cuando hablamos de acoso moral no hablamos de acoso sexual y muchas veces se sigue confundiendo, cuando no tienen absolutamente nada que ver. En este caso, incluso hay tanto hombres como mujeres siendo victimas porque el acoso moral tiene que ver con las políticas de gestión empresarial, con discriminaciones de distinto tipo, con problemas psiquiátricos de los jefes, etc.

¿Tenés algún ejemplo que podrías darnos que nos sirva de referencia?

Durante 2004 yo estuve investigando la situación española y uno podía ver que en la prensa se decía que el terrorismo no destruía tantas vidas como la violencia en el trabajo, el acoso moral en el trabajo, etc. y sin embargo no llamaba demasiado la atención a nadie cuáles eran las políticas empresariales que se llevaban adelante y que generaban ese proceso. Esto lo decía un profesor de economía en El País de Madrid. En la misma pagina había otros artículos pequeños que ilustraban distintos aspectos de esta situación y cuál era el porcentaje de los trabajadores que padecía casos de casos acoso por ejemplo. En 2004 se hablaba de un 16% de los trabajadores. Y se decía que eran procesos que realmente destruían las vidas de estas personas, porque algunos terminan en el suicidio o en enfermedades bastante graves. Una persona que haya estado expuesta al acoso laboral puede además desarrollar síntomas luego incluso de haber abandonado ese lugar de trabajo y requerir tratamiento psicológico o psiquiátrico de años. Por lo que es fundamental que todos los trabajadores y los sindicatos se informen e informen qué es el acoso moral, cómo nos afecta y cómo debemos combatirlo.

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NOTA. Artículo incluido en el número de Set/Oct de 2009 de “El Obrero Gráfico”, boletín oficial del Sindicato de Artes Gráficas (SAG/PIT-CNT) fundado en 1920 junto al propio sindicato, de distribución gratuita y que difunde las informaciones y posiciones de los trabajadores gráficos organizados.

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